




Chile hoy tiene un aire distinto, un aire de esperanza, alegría... y es que pasadas las 00:00 horas se rescató al primer minero de los 33 que desde el 5 de agosto permanecían atrapados en la mina San José, en Copiapó.
La alegría era tan fulminante por los múltiples sentimientos que se vivieron alrededor de estos días. Primero era la desesperación de no saber nada de ellos, si es que se encontraban con vida o no, hasta que se recibió el famoso papel que decía: "Estamos bien, en el refugio, los 33". Desde ese momento se expandió la euforia, los llantos de felicidad, ya que justo en ese momento la esperanza se acababa, pero resucitó.
En este momento ya son 19 los mineros rescatados y a lo largo de la jornada se ha podido apreciar lo que realmente importa, a ellos, sus familiares y a todos nosotros: el amor y las ganas de vivir.
Daban ganas de llorar de emoción al ver cómo estos hombres abrazaban y besaban a sus mujeres e hijos. Y es que en todo este tiempo ya no importaban las peleas que habían tenido con sus seres amados, las diferencias... en fin, lo que importaba era expresarse al máximo con un simple, fuerte, y a la vez un tan difícil decir "te amo".
Cuando vivimos superficialmente cuesta demostrar, decir y actuar en verdad como queremos. Por eso creo que cada uno de nosotros tiene que buscar dentro de su ser en dónde esta la verdadera felicidad y ésta tratar de cumplirla por todos los medios, sin importar los cánones que nos impone la sociedad.
Que los mineros sean un ejemplo de las ganas de vivir, del amor, la solidaridad, de las cosas simples de la vida, para que no las hagamos cuando ya sea demasiado tarde.